¿Te han aconsejado o estás planificando ponerte ortodoncia invisible? Desde Gadir Dental te aconsejamos que, antes de tomar la decisión, consultes bien tu caso con tu odontólogo de confianza y valores también otros tratamientos porque, si bien resulta más cómodo y estético, no siempre puede ser la mejor opción. Dependerá de cada caso. Te explicamos en qué situaciones no funciona o su eficacia es relativa.
¿Dientes muy apiñados o muy separados? Si los dientes están extremadamente amontonados, no hay espacio suficiente para que se muevan. Los alineadores aplican fuerzas suaves y constantes, pero si no hay espacio, la fuerza no es suficiente para desplazar los dientes amontonados. Además, el apiñamiento suele requerir movimientos de inclinación o extrusión (sacar el diente hacia afuera), que son más difíciles de lograr con alineadores que con brackets tradicionales.
Por otro lado, cuando se necesita cerrar huecos grandes, esto no solo implica mover la corona (la parte visible del diente), sino también la raíz. Los alineadores son buenos para inclinar, pero a menudo no logran la traslación de cuerpo entero que se necesita para cerrar espacios grandes sin dejar los dientes inclinados.
¿Mordida cruzada severa? Otro caso en el que el alineador invisible suele resultar poco eficaz es en situaciones de mordida cruzada severa. Para revertir esa mordida se requieren movimientos radiculares complejos, una fuerza constante y un anclaje sólido que los alineadores plásticos no logran controlar con la misma precisión que los brackets metálicos. Si el problema es demasiado complejo, además, se suele necesitar algún tipo de cirugía.
¿Dientes muy cruzados o demasiado pequeños? Cuando el problema de base es la presencia de dientes demasiado cruzados también hay dificultades ya que, aunque pueden corregirse rotaciones (hasta un límite, generalmente 20 grados), el enderezamiento total es más difícil de lograr solo con elementos plásticos. En el caso de piezas dentales demasiado pequeñas, la dificultad será el agarre y, si el diente es muy corto, el alineador no tiene dónde ejercer fuerza y tiende a desajustarse o no transmitir el movimiento.
¿Encías inflamadas y/o raíces débiles? En estos casos, aparte de no funcionar, la ortodoncia invisible puede resultar incluso peligrosa. La razón es fácilmente comprensible. Para ejercer fuerza y lograr el movimiento del diente, se necesita que la encía y el hueso estén sanos para que, así, ese cambio se ejecute de manera efectiva y segura. Es decir, se requiere una base periodontal en buenas condiciones, porque si se ejerce fuerza con soportes debilitados, la consecuencia puede ser nefasta y llevar incluso a la pérdida de piezas dentales.
Desde Gadir Dental hemos repasado cuatro situaciones, pero lo recomendable es que tu odontólogo de confianza estudie tu caso y te brinde el mejor consejo y recomendación de tratamiento. Si necesitas consultarnos puedes encontrarnos fácilmente 😉
