Los implantes dentales son una excelente solución a largo plazo, pero esto no significa que en todos los casos vaya sobre ruedas. Desde Gadir Dental te advertimos y señalamos qué errores pueden ocurrir a lo largo de las tres etapas clave: planificación, ejecución y cuidados. Estos fallos, además, tendrán una consecuencia directa en el bolsillo, ¡así que atención!
El diagnóstico
Si se producen errores en la fase de planificación y diagnóstico, estas carencias repercutirán directamente en el resto del proceso, pero, ¿qué puede ocurrir? Básicamente tres situaciones:
- Estudio 3D: las tomografías computarizadas permiten, entre otras cosas, conocer la cantidad y calidad del hueso. Por tanto, si no se realizan, se pierde una información vital y, al colocar el implante en pacientes con carencias óseas, no habrá el soporte necesario.
- Ignorar el injerto óseo para que resulte más económico: es necesario que se realice cuando el hueso no es suficiente y, si no se hace, es probable que el implante no se integre como debe o, a medio plazo, termine aflojándose. Si se evita el injerto cuando es necesario, lejos de abaratar el tratamiento, se logra el efecto contrario a largo plazo.
- Desconocimiento de otras enfermedades del paciente: en implantología la salud general del paciente también cuenta y, por eso, es necesario contar con analíticas para valorar posibles rechazos o impedimentos ligados a situaciones de diabetes, tabaquismo o falta de alguna vitamina.
La cirugía
En esta fase los errores que pueden ocurrir se relacionan con una técnica inadecuada (por ejemplo, sobrecalentar el hueso causando necrosis ósea), una colocación del implante errónea a nivel de posición y/o ángulo (provocando un implante inestable o poco natural, causando complicaciones después) o con la colocación de la prótesis definitiva demasiado pronto, antes de que el implante se haya unido al hueso.
El paciente
Tras el tratamiento, el paciente también debe asumir ciertas responsabilidades y, si no las cumple, también pueden aparecer complicaciones a largo plazo. Por ejemplo, si no sigue una correcta rutina de higiene, puede provocarse periimplantitis o, lo que es lo mismo, aparición de infección alrededor del implante.
Otra práctica nociva es fumar, pues el tabaco dificulta la cicatrización y se puede llegar a perder el implante. Un tercer error consiste en ignorar las visitas de seguimiento, pues en esas citas es cuando el especialista ajusta la mordida y limpia y revisa el implante.
Por último, un error habitual es buscar el precio más bajo, porque se suelen utilizar materiales de menor calidad. Y recuerda: un implante fallido puede suponer, además de varios meses de espera y recuperación, un importante ‘dolor’ al bolsillo.
Por eso, y por tu salud bucodental, desde Gadir Dental te aconsejamos que valores con calma y realices una decisión informada.
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