¡Atención! ¿Te sangran las encías?

Estás frente al espejo cepillándote los dientes y, al escupir, compruebas que tienes las encías inflamadas y sangran. ¡Alerta! ¿Es normal? ¿Te has cepillado demasiado fuerte? Desde Gadir Dental te explicamos por qué el sangrado de encías no debe normalizarse porque, aunque no te duelan o parezcan saludables, ese detalle es el primer aviso.

Tus encías están inflamadas, por eso sangran cuando te cepillas. Y te preguntarás: ¿Qué hago? ¿Necesito ir al dentista? Ante la duda, la respuesta es afirmativa porque, aunque quizás sea una dolencia leve que se revierta con una limpieza profesional y cambios en la rutina de alimentación e higiene, es importante que tu odontólogo de confianza analice el caso y te aconseje.

De todos modos, es importante que te familiarices y aprendas a diferenciar los síntomas entre estas dos patologías dentales: gingivitis (inflamación leve) y periodontitis (inflamación severa, a menudo complicada de revertir). 

El primer aviso: gingivitis

La enfermedad ligada a la inflamación de encías, en su primera etapa, es la gingivitis. La acumulación de placa bacteriana (acumulación de bacterias y restos de comida) es la causa principal. Pero, ¿cómo identificamos la gingivitis?

Básicamente, tres indicios: sangrado, encías enrojecidas y ligera inflamación. Si todavía estás en este punto (y no hay dolor) la parte positiva es que la zona de hueso y tejidos no ha sido afectada y, como decíamos antes, basta cambiar ciertas conductas diarias y mejorar la higiene para ‘curar’ y que desaparezca la inflamación y el sangrado.

Periodontitis, más grave

¿Y si ignoras el sangrado y no pones remedio? ¿Qué pasa entonces? Entonces, la gingivitis evoluciona. Aparece la periodontitis, la placa bacteriana se convierte en sarro y ataca la parte baja de los dientes y la zona interna de las encías. Destruye, por tanto, el tejido y el hueso porque la infección se acumula y los dientes pierden su soporte y empiezan a moverse para, a menudo, terminar cayendo.

Este daño sí que es irreversible e, incluso, se relaciona la periodontitis con otras enfermedades, como los problemas cardiacos y la diabetes.

Básicamente, lo que te permite diferenciar entre gingivitis y periodontitis es la presencia de dolor e incluso el mal aliento, la estabilidad de los dientes y la apariencia de la encía ya que, mientras que en la gingivitis está inflamada, cuando es periodontitis la encía se retrae y, por lo tanto, los dientes parecen más alargados.

En cualquier caso, desde Gadir Dental nuestro consejo es claro: no esperes a que duela ni ignores el sangrado. Ante el primer síntoma hay que buscar la solución y revertir la inflamación para volver a tener una boca 100% saludable.

¿Más dudas o preguntas? Recuerda que nuestro equipo de profesionales está siempre dispuesto a atenderte y aconsejarte. ¡Aquí estamos!

 

 

Imagen: Canva

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